El Ferrari Luce no es feo. El problema es que lo que Ferrari necesita hacer ahora no puede verse como antes

El primer eléctrico de Maranello tiene 1,035 hp, cuatro motores, diseño de Jony Ive y un precio de 640,000 USD. También tiene la mitad de internet en su contra. ¿Es realmente un mal auto o es que no sabemos admirar lo que viene?

Desde que Ferrari mostró el Luce, la reacción fue predecible y masiva. Memes comparándolo con una aspiradora. Comentarios sobre su parecido con el Nissan Leaf. Luca di Montezemolo, expresidente de la marca, declaró en televisión italiana que si dijera lo que piensa "le causaría daño a Ferrari" y habló del riesgo de "destruir un mito". Internet hizo lo que mejor sabe hacer: opinar sin contexto.

Pero antes de subirnos al tren del rechazo, vale la pena entender qué es realmente el Luce y por qué se ve como se ve.

Lo que hay debajo del escándalo estético

El Ferrari Luce es un auto de cuatro puertas y cinco plazas con cuatro motores eléctricos que producen 1,035 hp en conjunto. Lleva una batería de 122 kWh (112 kWh utilizables) con celdas tipo pouch de SK On. La autonomía declarada en ciclo WLTP es de 530 km, que traducido a uso real probablemente ronde los 420-440 km. Acelera de 0 a 100 km/h en 2.5 segundos y alcanza 310 km/h de velocidad máxima.

Son números que en cualquier otro contexto generarían aplausos. Estamos hablando de un auto con más potencia que un LaFerrari y espacio para cinco adultos. El problema nunca fueron las especificaciones. El problema es la silueta.

El diseño que nadie esperaba (ni quería)

El Luce fue co-diseñado con LoveFrom, la firma de Jony Ive y Marc Newson. Si conoces el trabajo de Ive en Apple, la filosofía del Luce tiene sentido inmediato: superficies continuas, formas orgánicas sin interrupciones, eliminación de todo lo superfluo. El auto tiene una forma de "concha" con alas aerodinámicas flotantes en frente y atrás. El techo es alto. Los laterales son lisos. No hay tomas de aire falsas ni difusores agresivos.

Para el interior, Ive eliminó las pantallas como elemento central y regresó a botones mecánicos, perillas y switches de precisión combinados con displays funcionales. Es exactamente lo contrario de la tendencia actual en autos eléctricos de lujo, donde la pantalla gigante domina todo.

El resultado es un auto que no se parece a ningún Ferrari anterior. Y ahí está el conflicto. Ferrari construyó su identidad visual sobre proporciones deportivas: cofre largo, cabina retrasada, perfil bajo y agresivo. El Luce invierte varias de esas señales porque un auto eléctrico de cinco plazas con 122 kWh de batería tiene restricciones de empaque que un V12 con dos asientos no tiene. La batería ocupa volumen. La aerodinámica exige formas que minimicen resistencia, no que maximicen dramatismo. El espacio para cinco personas requiere un techo que un GT de dos plazas nunca necesitaría.

La pregunta real: ¿puede un Ferrari verse diferente y seguir siendo un Ferrari?

Flavio Manzoni, jefe de diseño de Ferrari, insiste en que el Luce no es un experimento ni un proyecto lateral, sino parte integral del futuro de la marca. Y técnicamente tiene razón. Ferrari sabe que no puede construir solo autos de combustión para siempre y que su primer eléctrico tenía que ser algo más que un F8 con baterías. Tenía que demostrar que la marca puede crear una categoría nueva, no solo electrificar lo que ya existe.

El problema es que ese argumento funciona en una sala de juntas, pero no necesariamente en el estacionamiento. El comprador de un Ferrari de 640,000 USD quiere que se note lo que pagó. Quiere que la gente lo vea pasar y sepa, sin necesidad de leer el escudo, que eso es un Ferrari. El Luce, hoy, no genera esa reacción.

¿Significa que es un mal diseño? No necesariamente. Significa que es un diseño que pide tiempo. Que necesita que la mirada colectiva se actualice. Que requiere que aceptemos que un Ferrari puede tener techo alto y líneas suaves sin dejar de ser un auto con 1,035 hp y dinámica de conducción seria. ¿Es mucho pedir? Yo creo que sí, sobre todo a una comunidad que todavía no ha manejado el auto y ya decidió odiarlo por las fotos.

El Luce llegará a Estados Unidos en el segundo trimestre de 2027. Para cuando lo veamos en las calles, sabremos si Ive y Ferrari acertaron o si la primera impresión era la correcta. Mientras tanto, lo único honesto es reconocer que juzgar un Ferrari por su silueta sin haberlo conducido es exactamente el tipo de superficialidad que los buenos autos suelen sobrevivir.

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